lunes, 20 de mayo de 2019

Leo Gentili homenajea a Armando Tejada Gómez

Leo Gentili homenajea a Armando Tejada Gómez: El gran Leo Gentili nos emociona a todos con la lectura del texto 'Armando la Academia' perteneciente al libro 'El Primer ídolo del Siglo' de Fernando Montaña.

martes, 8 de noviembre de 2016

El lado B

Odiaba y odia al lado B. Al menos el lado B de esa chica. Porque garpa más andar por el mundo sacando entrada y comprando libros y músicas de artistas de lados B, por aquello de que todos jugamos a disimular la indiferencia. Así uno se ve más piola. Entonces hay que jugar a ser como los otros.
Pero en el fuego interior desprecia el lado adverso de ella. Su lado B. Todo. Desde los Apeninos a Los Andes, desde el Norte hacia el Sur, allí donde brillaba blanca y celeste la Academia Racing Club, desde el oeste para todo el mundo, desde sus estudios centrales situados en calle Emilio Civit, antes y después de Cristo eran presa de su odio. En su cajuela el hit recurrente, allí donde los vidrios cerraban el tren blindado y su quepi con morrión censuraba sus ideas. Todas de A químicamente pura. Una playa con sombrillas y vigilancia en el verano y las cuatro estaciones de Vivaldi en ritmo de Campanelli. En su simulación por debajo de la tapa de lado B incubaba el A del chiste fácil. Una A tan alargada como el de su intoleranciaaaaaaaaaaaa.
No es mala la afinidad a cualquier vértice mientras uno lo tenga claro. Pero distinto es ser comisario infiltrado, topo del Lado A para sojuzgar, prejuzgar, hurgar, robar y secuestrar a quienes piensen y vivan de otro modo. Y por sobre la boina del Che detrás, era Expo y no Di Tella, menos de Tecno y más de Polis. Más de Marcelo que de Encuentro. Susana y no Su Zamba. Voto cantado, en la intimidad, siempre contra el lado B. Funcionario de la apariencia. Conjugando el parecer que el ser. Atado al beneficio de la cómoda duda. Más a los porotos que al TEG. El superyang del asunto, el Jagger de punta contra el Keith, el Paul del 69 apuntando a sus viejos camaradas con un Let it Be recargado y comercial. El Petti sobre Luca y el dale que dale “Grabemos Los Viejos Vinagres que va a ser éxito”. Un impostor tomándole la leche al gato.
Agitando los Trump contra el pop ludismo y todos los que rayen. Grupo sanguíneo A chupando del banco de los donantes del B. Un Marley de la TV, y no un Bob rastafari y futbolero. Un hábil para el disimulo, decorador de habitaciones con libros emocionantes desde el título, pero de difícil lectura para él en los tiempos del cólera, de cosecha o cambio climático. En sus entrañas, para él, siempre estará la sospecha de que todos incuban un negro un chorro o un maricón, un lado B y punto.

domingo, 20 de septiembre de 2015

LUCHAR ES AMAR

La vida y la muerte juegan acá el superclásico. Sin gas pimienta, sin la 12, borrachos de tablón ni Tano Pasman y jota jota y la puta que te remil parió. Acá el torneo local no se llama Grondona y el partido a ganar es retirarse con un alta médica, cual titulo universitario o copa libertadores. Salir por la puerta grande de este estadio sin butacas, lleno de camas, cables y olores ínter hospitalarios equivale a ser Mark Spitz, Jesse Owens o Tito Steiner. La estrategia es salir airoso con la táctica de superar la fase inicial (la guardia) para llegar a cuartos de final de un pasillo, las semis de una cirugía y la final levantando la copa o levantandose de una cama temerosa para propios y extraños. Aquí en estos ruidosos silencios encontras las respuestas a buena parte de las inquietudes que te persiguen desde joven. ¿Para que la vida? Para cada mortal que reposa en este edificio esa pregunta tiene respuesta en el impulso instintivo de vivir. Aquí el superclásico se juega a muerte (perdón, pero esta manía de recurrir a los lugares comunes, me suele jugar una mala pasada, corrijo jugado a vida), cada paciente espera impaciente, el salvoconducto. Aquí en este conglomerado de bullicios y gestos adustos hay una clara respuesta: querer vivir. Y sino que valga el intento. Y que valgan esos pequeños triunfos. Que valga recuperar la movilidad de un brazo o una pierna. Y que valga respirar sin respirador. Y que valga sentarse tras estar acostado siete horas de cara al suelo. Y que valga que el cuore vuelva a latir. Que valga poder salir de aquí, volver a disfrutar de un día de sol, o de emocionarse con la fluidez de la lluvia y que la vieja vuelva a ver los colores. O con sabernos parte de un destino. Y que valga el afectuoso ¿cómo estás? Y que valga saber que somos y fuimos y seremos humanidad. Que valga la pena y que valga la alegría. Y saber que luchar y amar es vivir.

 A la Gringa, el Luis y todos los pacientes...

miércoles, 9 de septiembre de 2015

El GITANO IVANOFF ES LA MOMIA

"El Gitano Ivanoff es la momia". Así salió titulada una nota en la revista Gente de mediados de los 70' que me quedó grabada para siempre. Como uno de los tantos admiradores de los célebres Titanes en el Ring, era un hallazgo fascinante descubrir tantos entretelones. Era algo similar a descubrir un truco de magia. No era casual, en definitiva de eso se trataba, de magia....
Años después entrevisté para una nota en el diario Uno a Carlos López Pájaro, cuyo alter ego era el Payaso Cococho y tenía un programa televisivo en Mendoza que se denominaba "El show de Cococho y Bollita". Cococho era quien trajo a Los Titanes en el Ring en 1974. Con rigor histórico me contó todos los detalles de aquel arribo a Mendoza. Desde su reunión en Baires con Martín Karadagian para contratarlo, hasta anécdotas hermosas de la estadía de los atletas en un hotel de la calle Perú de Capital.
"Morfaban carne cruda... ¡En mi vida volví a ver a alguien comer carne cruda", contaba.
Y me ratificó aquello que leí en la Gente veinteitrés años atrás: "El Gitano Ivanoff era La Momia. A Mendoza vinieron solo diez atletas, pero se turnaban en los disfraces y allí los luchadores y las peleas eran más"
“Le propuse a Karadagian que peleáramos, él como el campeón mundial y yo como Cococho, el campeón mendocino".
"Noooo pibe ¿cómo se te ocurre?. Vos sos bueno y yo soy bueno. Tenemos que pelear contra dos malos. Yo contra la Momia blanca y vos contra la Momia Negra", le dijo Karadagian.

"¡Para qué habré dicho que sí!...La momia negra era boxeadora y me mató a golpes”, agregó López Pájaro.
Quedaban dos funciones todavía. Una en Rivadavia y otra en el estadio de Godoy Cruz. Cococho López Pájaro le dijo a MK: """Che, decile a este tipo (por el titán que personificaba a la Momia Negra) que no me pegue tanto, sino acá no cobra un mango nadie". Lo debe haber recagado a pedos porque en las funciones siguientes volví a ganar, pero recibí un trato más considerado de parte de la Momia Negra""", confesó.
Yo lo escuchaba y volvía a sumergirme en la divina fantasía que me generaban aquellos Titanes de infancia. Y lo debe haber notado Carlos López Pájaro porque me regaló el afiche de promoción de aquella inolvidable velada de Catch... Los Titanes en el Ring vinieron muchas veces más y hasta tuvieron remake y copias, pero ninguna como aquella marca que patentó el armenio Martín Karadagian, el campeón mundial de catch As Catch can

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domingo, 30 de agosto de 2015

El lumilagro del mate diario



Ella era el Easy y él, que se da maña.
Hija de Elvis y sobrino de Lennon
Sobrevivían por la constelación
Por el rayo que no cesa
Por la eureka de una divina manzana
Las mentes en frío
Era él aquí y ella ahora
Y como no
Si eran el milagro
Y el lumilagro del mate diario
Y se temían a responderle
A la soledad.
Eran el asunto
Y el From to
Y la bandeja de entrada
Y el buzón de la esquina
Y cuerpos encendidos
Y palabras emocionales
Y perfectamente imperfecto
Pero a la par
En eso de andar juntos
Y repetían cada tanto
Otras formas
Y se extrañaban
y se lamentaban
maldito adiós
hola al hola
filos de navaja
idealizaban
y rumiaban
y se dejaban atrapar
por las páginas de los diarios
loco él y ella loca
al fin qué será la cordura
cuando se duerme sin la piel
y él vino en pedo
y ella vino de la casa
y hablaban
y se entendían
y a veces sí
a veces no
porqué
cuál
dónde
y se dejaban llevar
se buscaban
él se escapaba
ella se hundía
y se despertaban
para seguir soñándose
se gozaban              
se sufrían
infinita tristeza
asquerosa alegría
interrumpían su amor
para darle play
a la pena enojos ajenos
releían todo y nada
repasaban la lección
no aprendida
la utopía de cambiarse
de ser el uno tuneado
la diferente de una
y los dos a ciegas
léase 
dolor
laberinto
amor
aventura de palabras
dónde estará ella
dónde estará él.
Quién sepa,
por favor.
Son dos...

martes, 11 de marzo de 2014

El adelantado de los sábados (a los próceres del fútbol autóctono)



Aquellos sábados tenían ese que se yo, viste. Duelos sabatinos capaces de torcer la voluntad de la patrona por ir de paseo en una Mendoza sin shopping, o en todo caso negociar que fuera lo más cercano posible del Parque General San Martín, cuestión de poder escaparse dos horitas hasta la calle Lencinas o la Boulogne Sur Mer para ir ver el adelantado de la fecha.Para ver el Lobo contra la Lepra, la batalla entre el aguerrido mediocampo azul contra el Toque blanquinegro. La destreza de los Genolet, Amilcar Velazquez, Letanú, Martín Rico, Juan Gilberto Funes, el Mudo Castellino, contra la astucia de los Mémoli, Vergara, Palavecino, Carlovich, Cabrero, el Puma Molina o el Tomate Quiroga, pero también de rendidores marcadores y volantes, aptos "A" en el DNI si de clásicos se trataban, como el Bigornia Montivero, el Cuta Morán, Vicino, o Pedernera, Carrizo, Wilson Molina.Porque entre tanta distorsión de duelos entre mendocinos contra sanjuaninos o de rivalidades modernas, el clásico de los clásicos que paralizaba la ciudad era Independiente-Gimnasia…Pero es cierto que en ese juego de los adelantados a otros también les tocaba el honor de salir a jugarlos. Y sino santo Remedio, escalada por Dorrego para llegar hasta el cañaveral ferroviario para perfumarse de choripanes y ruido de sábado, con ese Matador que caminaba varias cuadras para visitar al Tomba natal, en aquel duelo entre vecinos que encendía las luces del departamento.Como el otro, el de sanjosinos y bermejinos,en la Mitre o la Génova de la vera del zanjón de Tejada Gómez, para dirimir la copa del huarpe en botines y camiseta…Y en dirección a la ruta 7, ferroviarios y chacareros jugando por el honor del departamento de don Este…¡Y como no! Celestes y rojos y blancos pintando el color de un sábado con sol maipucino…Y aquellos soldaditos de albo contra los históricos rojos, dicho de otro modo Huracán y Jorge Newbery en un duelo intergaláctico en Globo o avioneta...Y entre pasiones por el boxeo, las milongas y la mística de las uvas, el malbec contra el torrontés, la cosecha de tres puntos entre Luján y Mayor DrummondEran sábados fervorosos, de tertulias cuyanas…qué iba a hablarse de un Manchester City contra el United. ¡Piratas,vade retro, esos sábados sí que eran nuestros!

jueves, 29 de agosto de 2013

NICOLINO, EL MÁS FUTBOLISTA DE LOS BOXEADORES



Si fuera posible encontrar analogía alguna entre el boxeo y el fútbol, Nicolino Locche podría ser considerado el más futbolista de los boxeadores. Convengamos, no el prototipo del mediocre dispuesto a dar patadas, sino el diez de un equipo.

El Intocable podría ser el nexo, el eslabón perdido entre los atletas que se paran de manos y los que usan los pies para hacer rotar la pelota.

Porque Locche jugaba en el ring. Cada amague, su juego de piernas y cintura, es comparable a la habilidad y destreza del diez futbolero y conductor espiritual de un equipo. ¿De un Maradona?, ¿Un Bochini?, ¿Beto Alonso? ¿Rojitas? ¿Toti Veglio? ¿Babington? ¿Willington? ¿Monárdez? ¿de un Carlovich?.

Nicolino, aquel tunuyanino de pícara adolescencia lasherina tenía el talento del diez, de que sabe esconder el balón y obviar con elegancia el arrebato de un enceguecido rival para salir con pelota dominada. Lo único es que en vez de disponer de un balón en sus pies, Locche se exponía de cuerpo entero para un juego que implicaba mayores riesgos. Pero el talento, era el mismo.

Por ello en noches de Luna llena, Nicolino destellaba idolatría. Si Monzón, otro gran campeón, motorizaba sensaciones desde su porte de macho de películas, o Ringo se anticipaba a la era del marketing vendiendo sus peleas casi tanto como sus discos de Pío Pío, Locche (casi un contemporáneo de ambos) era la contracara.

Si otros conmovían por los mazazos profundos de alguna zurda destructora, Locche divertía por su oportuno juego de su cintura y el histrionismo propio de un Buster Keaton en technicolor.

A no confundirse. No se trata de desacreditar estilos ni el instinto de supervivencia del boxeo, pero con Nicolino hasta los más detractores podían aflojarse en su silla un sábado por la noche, encenderse un Fontanares con un wiskilin en la mano y enfrentarse a la divina TV Führer para entender que este deporte es capaz de mostrar la inteligencia de un tipo para zafar de los mamporros y cachetear al de enfrente ante el primer descuido.

¿Puede el boxeo ser divertido? Con Locche era posible. ¿Puede asemejarse a un arte? Sí con Locche. ¿Puede ser el boxeo el centro de atención de toda una familia y encantar a la mamá y a la abuelita? Claro que sí, con Locche obviamente.

Por eso Nicolino era un boxeador que jugaba. Casi un número diez de fútbol. Suele decirse que los boxeadores como él, los wines y los cantantes de tangos son paradigmas en extinción. Pero todo es verso. Todo está por verse. La historia no murió, por más que alguno procedió a declamar la muerte de las ideologías. Casi tanto, como que el arte no puede morir, mientras hayan artistas.


Leo Gentili homenajea a Armando Tejada Gómez

Leo Gentili homenajea a Armando Tejada Gómez : El gran Leo Gentili nos emociona a todos con la lectura del texto 'Armando la Academia...